Give to Reach
* Personas que conozco: cualquiera a quien haya escrito, cualquier persona de una organización a la que haya escrito, o alguien que una de ellas me haya presentado.
Tu donativo va a GiveDirectly a través de Every.org. A mí no me llega nada. Al pagar, Every.org te propone añadir una propina para la propia plataforma; es opcional.
¿Eres cliente, o alguien que conozco? La nota te ha llegado por error; lo siento. Contéstala con una línea y la leo yo mismo. Si esa respuesta trae un pitch comercial, la contestación es la misma: el enlace.
¿Prefieres no donar? No pasa nada. Tu correo se queda apartado, sin leer, así que mi silencio no es una respuesta.
¿Vuelves a escribir? Cada correo nuevo recibe su propia nota breve, que cuenta cuántas veces me has escrito. El precio no cambia, y con un donativo basta para todos: todo lo que enviaste vuelve a mi bandeja, y lo que envíes después llega directo.
La cantidad es pequeña a propósito. No es un peaje: es una señal de que querías escribirme a mí y no a una lista. GiveDirectly entrega dinero en efectivo a familias en situación de pobreza extrema, y sus resultados se han contrastado en ensayos independientes.
La nota no lleva imágenes ni píxeles de seguimiento. Un modelo de IA puntúa la relevancia de tu correo. Lo que se guarda es esto: la puntuación, una categoría, unos pocos extractos breves de los que se han quitado todos los nombres, empresas y enlaces, el código del enlace y tu dirección, que se queda en mi propia cuenta de Google; los datos que se reúnen para la investigación solo llevan un código irreversible generado a partir de ella. El texto, no. El resto está en la política de privacidad (en inglés), en un apartado escrito pensando en los remitentes.
El mismo filtro y la misma página, con tus propias cifras. Empezamos con un grupo pequeño.